La importancia de las PyMES las podemos apreciar a través de la generación de empleo, el aporte al Producto Bruto Interno y el total de ventas de un país. En el siguiente video vemos un poco más sobre este tema:
Las pequeñas y medianas empresas (PyMES), la mayoría de las cuales son gerenciadas por empresarios argentinos (un sector de la llamada “burguesía nacional”), se destacan por la fuerte incidencia en la provisión de fuentes de trabajo, que son la base fundamental del tejido social.
Según la Fundación Observatorio PyME (FOP), el sector en Argentina produce más del 50% de la riqueza nacional y cerca del 70% del empleo. Por tanto no estamos hablando de un actor productivamente marginal.
Al contrario, a la luz de esos números, cabría postular que el ciclo económico de las pymes argentinas condiciona de manera determinante el ciclo económico del país. De suerte que como le vaya al sector así le irá también a la Argentina.
En términos normativos, una PyME (según la FOP - Fundación Observatorio PyME), es “una unidad económica, dirigida por su propietario de forma personalizada y autónoma, de pequeña dimensión en cuanto a número de trabajadores y cobertura de mercado”. (ver la nota completa publicada en El Día Online).
En el mundo, las PyMES son reconocidas por los Estados dentro de la estructura productiva, tanto por su aporte en términos económicos, como por su contribución al empleo y su importancia en el mercado interno y el desarrollo regional.
En la Argentina mantenerse como empresa PyME es un permanente desafío pues deben incorporarse con éxito en los mercados ampliados, competir eficientemente con cadenas productivas internacionales, transformar sus estructuras productivas y organizacionales tradicionales, todo sin contar con sistemas gubernamentales de apoyo bien establecidos y eficientes.
En la década del 90 (gobierno menemista), las PyMES dejaron de ser las principales generadoras de empleo y perdieron peso relativo dentro de la estructura económica debido, por un lado, a su falta de capacidad para percibir los cambios producidos, como por falta de recursos propios y de intervenciones estatales específicas.
Un nuevo período se abrió a partir del 2003. En el marco de una política macroeconómica orientada a reconstituir el tejido productivo, para asegurar la generación de empleo de calidad, las PyMES, haciendo gala de esas ventajas comparativas asociadas a la flexibilidad y adaptabilidad a los cambios, han venido mostrando una excelente performance.
Según datos de 2009 (Informe Industrial: Las PyMES en el desarrollo de la economía argentina) el país cuenta con más de 650.000 PyMES, que representan el 99.6% del total de unidades económicas y aportan casi el 70% del empleo, el 50% de las ventas y más del 30% del valor agregado. Desempeño que fue logrado a pesar de que en más de un período de la historia económica del siglo XX las políticas implementadas atentaron contra la industria nacional en general y contra las empresas de menor dimensión en particular.